Toda mochila empieza mucho antes del tejido. Empieza en la montaña, en la lana, en unas manos que hilan mientras conversan.
Seguimos ese hilo desde la Sierra Nevada hasta la ciudad: un registro documental de los lugares, los oficios y las personas que hay detrás de cada pieza.
Sin poses ni puesta en escena. La historia ya estaba ahí — nuestro trabajo fue estar presentes cuando pasó.